Dirijo áreas tecnológicas donde la tecnología es palanca estratégica del negocio, no una función de soporte. Mi punto de partida siempre es el problema de negocio: cuenta de resultados, experiencia de cliente, eficiencia operativa, ventaja competitiva. El stack es el medio, no el fin.
Dicho esto, no soy un CIO solo dedicado a la gestión. Soy Ingeniero Informático por la UPM, y nunca dejo que la profundidad técnica se oxide. Cuando a las 2 de la madrugada hay un incidente crítico en producción, sé qué me dice la telemetría. Cuando un proveedor promete más de lo que puede cumplir, lo veo. Cuando el equipo debate sobre Kubernetes, bases de datos o una arquitectura de genAI, estoy en la conversación como otro más.
Ese dominio de ambos idiomas (comité de dirección y stack) es en lo que he basado mi trayectoria: tres sectores (movilidad, media, retail), escala desde 300 hasta más de 4.000 empleados en nómina, equipos con la rotación más baja y el eNPS más alto de sus empresas, y proyectos de transformación que de verdad se entregaron y movieron los números.